Que nadie se sorprenda

Los nuevos modos de hacer política parecen haberse reducido al control de lo que dice el vecino en Twitter del mismo modo que en la empresa hay quien limita la comunicación al SEO, el SEM, el número de seguidores o la medición del ruido.

La casta, sí, la expresión es útil aunque la desgaste Pablo Iglesias, ha oído que para estar a la vanguardia hay que ser digital y no ha dudado en apoderarse de las palabras, los conceptos, las etiquetas, que favorecen ese tipo de postureo.

Lo que importa ahora es insultar mejor que el rival, ser más rápido censurando, aparecer el primero en Google o superar en seguidores al contrincante. El “para qué” es lo de menos, ya se trate de ganar votos o mejorar la cuenta de resultados. No importan las personas, aunque sean quienes votan y consumen, no importa el contenido,  para la casta reconvertida lo fundamental es aparentar modernidad.

Luego llegarán los sustos. Que nadie se sorprenda si pierde unas elecciones o entra en pérdidas pese a su magnífica “reputación” prefabricada en Twitter y aplaudida por sus pelotas y bots de turno.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s